lunes, 1 de agosto de 2011

La contaminación acústica afecta nuestra integridad

Estamos acostumbrados a escuchar o hablar de la contaminación del aire, de las aguas y de las calles, pero muchas veces dejamos de lado el tema de la contaminación acústica, quizá porque no la vemos tan importante, porque no es muy visible o bien porque tal vez ni siquiera la logramos entender.


Sin embargo la contaminación acústica a venido a ser muy constante en las calles de nuestro país, sobretodo en las partes urbanas del Gran Área Metropolitana, por donde miles y millones de personas transitamos todos los días, lo que se convierte en una problemática que nos afecta diariamente.

La contaminación acústica se produce cuando se emiten ruidos sumamente altos, constantes e incontrolables que llegan a ser molestos para el oído humano. Entre más fuerte y constante sea el ruido más afectará el oído de los que lo percibe, y esto empeora entre más cerca se encuentre.


El aumento del tránsito en nuestro país resulta incontrolable, las presas son de todos los días y actualmente es casi a toda hora. Pareciera que las restricción vehicular no es suficiente ya que no hay campo, sobretodo en el centro de San José para tanto carro. Este fenómeno está produciendo un aumento constante de este tipo de contaminación en nuestras calles.

El sonido de las bocinas se convierte en algo molesto para los que estamos cerca, el sonido de los motores, muchos de ellos en mal estado,  las máquinas de construcción, los gritos de los vendedores, parlantes a todo volumen en vehículos y calles son algunos de los motores de la contaminación acústica, y lo peor de todo es que en la mayoría de los casos, casi todos estos se conjuntan.

Este tipo de contaminación es de tomar cuenta, afecta directamente la integridad de las personas, contribuye a la sordera, a dolores de cabeza, falta de concentración, alteración del sueño, agresividad y problemas en mujeres embarazadas y niños.

Además estas situaciones se agravan cuando la contaminación está cerca de hospitales, iglesias o centros educativos en donde se requiere un ambiente mas silencioso para el adecuado manejo interno según sea el caso.

Es por eso que la contaminación sónica es también un llamado de atención para comenzar a actuar en pro del ambiente, de nuestra salud y del bienestar público. Las medidas a tomar están al alcance de nuestras manos, debemos ser pacientes en las calles ya sea como conductores y como peatones, pensar en la integridad de los demás y verla como un derecho que todos tenemos de estar cómodos y a gusto en donde estemos. También debemos tener una adecuada educación vehicular y pensar sobretodo en niños y adultos mayores.

Todo tipo de contaminación está asociada con otras por lo que las medidas que tomemos para ayudar al ambiente en tema de desechos sólidos, agua o aire también beneficiará a este caso específico. El punto clave gira en torno al compromiso que tenemos como ciudadanos y a la disciplina que tengamos para lograr sacar adelante a las áreas urbanas de nuestro país que tanto lo necesitan.

Un comercial sobre la contaminación acústica:


Por: Roy Bonilla

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